El Hip Hop, un género para soñar sin límites

“…Y van muriendo los años setenta, como muchos jóvenes por falta de propuestas. La calle estaba expuesta, pues la violencia arrebataba la alegría en las aceras. Wild style irrumpió en la escena y beat street contagió la juventud sedienta, vibra la lleca, chicos de cabeza, pintando paredes y bailando la rebeldía demuestra mi alma hiphopera empieza. El primer congreso rapero, Hip-Hop Al Parque aviva el fuego de Colombia rap cartel empieza la lucha por esto…”. (Laberinto ELC)

La cultura Hip Hop en la Comuna 2 y en la ciudad ha permitido expresiones personales, políticas, sociales, ha salvado vidas de la violencia, de la drogadicción; es un género que ha trascendido con los años, dejó de ser un entretenimiento para muchos y se convirtió en el marco que encuadra sus vidas. Como es el caso del rapero de Realeza 104: “Yo empecé desde muy pequeño, tenía 13 o 14 años cuando comienzo a investigar y a enamorarme de la música hip hop. Recuerdo recolectar casetes con música americana, grupos de la alta escuela del rap, música de España y de Francia. La música se la pasaba a mis amigos y así se expandía el mensaje por todo el sector”.

Líricas diversas

En un país como Colombia hay sentires y denuncias de siempre, en las calles y en la música. Pero también hay otros que no, y gracias a la evolución de diversos movimientos sociales ahora están aquí. De Loto MC es rapera de la Comuna 2 Santa Cruz, con elocuencia dice que la música y la cultura hip hop tienen un impacto fuerte en el territorio, les permite otros proyectos de vida por fuera de una lógica violenta, donde pueden soñar sin límites. Pero es sobre todo lo que expresa en sus letras lo que la hacen diferente: “Siempre ha habido una imposibilidad para las mujeres de poner su palabra libremente en los espacios. Socialmente se ha dicho: “calladita se ve más bonita”, pero con el rap es otra cosa. Por ejemplo con: Se le nota la intención, que es una canción sobre el acoso sexual callejero, quiero poner la pregunta entre los compañeros y compañeras, con la intención de generar otros pensamientos en las personas que me escuchan y que puedan entender también las vivencias de una como mujer siendo rapera, habitando esta ciudad”.

En la tarde y noche del sábado 26 de junio, a punta de autogestión, se levantó en el Colegio Villa Niza una tarima, se tiraron metros de cables para los bafles y las consolas de sonido, así se dio paso al festival Comuna Sound. Hip Hop Resist. Fue el volver a escena del hip hop en esta zona de Medellín, arraigado en la capital antioqueña desde los años 90. Los que vieron el cartel del evento en redes sociales respondieron a la invitación; otros por su parte, los atrajo la curiosidad después de más de un año sin ver artistas en concierto, en la calle.

Gustavo Hincapié lideró el regreso de los jóvenes al concierto, de su música y su verso, en un 2021 que trae complicaciones pero que ahora permite algo más dinámico. “Se alquiló sonido, tarima, carpas; se habló con la razón social del barrio y con la policía que fue la última, se les habló con educación y autorizaron hasta la media noche” cuenta el gestor, quien también rapea con su grupo Realeza 104 y celebraron 10 años de trayectoria en el festival.

Duván Londoño, habitante del barrio Villa Niza, se parchó el festival y cuenta lo que para él ha representado esta cultura al pasar los años: “Un ritmo que nos llegó desde Estados Unidos y se resignificó para empezar a narrar las calles de la ciudad y las calle de la comuna 2. Es la forma en que ellos (los raperos) ven el barrio, cómo ven la comuna, otras formas de relacionarse, otras formas de estar, otras formas de vida. De alguna forma se han ganado un lugar en muchos años y las personas ya los reconocen.”.

Reconocimiento que la comunidad expresa: Como lo dice doña Nohemí Álvarez: “Me encuentro observando a los raperos y siento esto como todos tienen su estilo de protestar, unos con violencia, ellos lo expresan con música. Así siento yo que están reclamando sus derechos”. Los más chicos como Dulce María de 11 años, dicen que fueron a verlos bailar y cantar.

Finalmente, “Chizco”, rapero y gestor cultural, quien además hizo parte de la organización del evento en Villa Niza, manifiesta que, con lo que se vive hoy día, el hip hop es una total resistencia, ya que han sido más de 20 años en los que la Comuna ha tenido una transformación positiva en temas de violencia por medio de la música. 

Con pasión y sin egoísmos menciona que el objetivo es sencillo: “Hemos sentido que no dejamos de amar esta cultura hip hop, el impacto que deja en los niños y la sociedad en general. La ayuda que puede prestar un simple evento, donde la señora que vende empanadas puede sacar su venta, donde el señor de la tienda va a crecer un poco sus ventas o el señor de las mandingas”. Con las tomas de rap se busca dar un mensaje desde la música, manifestar inconformidades, exigir derechos, plantear preguntas a la sociedad y de paso apoyar a la comunidad, a los vecinos y vecinas en sus iniciativas. Las juventudes continúan con la certeza de que, desde el arte, es posible la transformación y el soñar en colectivo, por ello las tomas culturales y artísticas serán una constante.

Por Miller Rivera Rodríguez

Así sonaron algunos artistas en este evento

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