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Algunas recomendaciones para el cuidado de la salud visual de niñas y niños

El sistema visual termina su proceso de maduración a los cinco años, por esto es tan importante hacer un seguimiento cercano de las condiciones de salud ocular de las niñas y niños, que permita identificar a tiempo alteraciones que puedan afectar el desempeño cotidiano, la escolaridad y el desarrollo general.

Los problemas visuales más frecuentes en la infancia son:

  1. Defectos refractivos:
  • Hipermetropía: Visión borrosa de objetos cercanos, que afecta actividades como la lectura.  Los objetos de lejos se ven con claridad.  Es el más frecuente en la población infantil.
  • Miopía: Se ven los objetos cercanos con mayor claridad que los objetos lejanos.
  • Se tiene visión borrosa tanto de cerca como de lejos
  1. Estrabismo:
  • Ocurre cuando los ojos están desalineados y apuntan en diferentes direcciones. Para que una visión saludable se desarrolle hasta la edad adulta, ambos ojos deben estar orientados y trabajar juntos, por lo cual es importante detectar y tratar a tiempo esta alteración.
  1. Ambliopía
  • La ambliopía (ojo vago u ojo perezoso) es cuando uno o ambos ojos no desarrollan una visión normal durante la niñez. Los problemas oculares, como el estrabismo o los errores de refracción, impiden que el ojo vea correctamente.

Teniendo en cuenta el impacto de estas alteraciones en el desarrollo del sistema visual y de la dificultad para que niños manifiesten verbalmente las dificultades en su visión, se recomienda a padres de familia la búsqueda activa de una valoración visual, tanto oftalmológica como optométrica antes del primer año de edad y luego anualmente.

Por otro lado, el uso prolongado de pantallas, juegos de video, celulares o dispositivos electrónicos, la gran demanda de tareas a corta distancia y el menor tiempo que la población infantil pasa al aire libre, ha aumentado considerablemente las alteraciones oculares, entre estas se destaca el incremento de miopía (dificultad para ver de lejos), problemas musculares, dificultades para el enfoque, fatiga, entre otros.  Los seres humanos normalmente parpadean unas 15 veces en un minuto. Sin embargo, los estudios muestran que solo parpadeamos de 5 a 7 veces por minuto mientras usamos computadoras y otros dispositivos de pantalla digital, lo cual tiene efectos como ojo rojo, sensación de arenilla en el ojo, ojo seco, ardor, entre otros.

Estas situaciones han aumentado por la pandemia de Covid-19, pues el confinamiento y las clases virtuales han hecho que las niñas y niños pasen un mayor número de horas frente a estos dispositivos. Por lo tanto, es importante implementar algunas recomendaciones, que permitan el cuidado de la salud visual:

  1. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda evitar el uso de estos dispositivos en menores de dos años; y entre los dos y los cinco años como máximo deben usarlo una hora al día. “Si es menos, mejor”
  2. Motivar el desarrollo de actividades que impliquen mayor tiempo al aire libre, pues esto ayuda a prevenir o reducir la progresión de la miopía.
  3. Hacer pausas activas usando la regla del 20-20-20 (cada 20 minutos cambiar la mirada a un objeto que se encuentre a 20 pies de distancia (6 metros) por lo menos por 20 segundos).
  4. Alejarse de la pantalla por lo menos durante 10 minutos cada hora. Un temporizador puede ayudar a recordar.
  5. Alterne la lectura electrónica (en el computador celular o Tablet), con un libro real y anime a niñas y niños a mirar hacia arriba y a través de una ventana con frecuencia.
  6. Recuérdeles la importancia de parpadear para favorecer la humectación de la superficie ocular.
  7. Ajuste el brillo y contraste de las pantallas para que se sienta cómodo; una iluminación excesiva puede generar deslumbramiento y lo opuesto puede generar mayor esfuerzo visual.
  8. Ubique la pantalla de la computadora de escritorio o portátil, levemente por debajo del nivel de los ojos. Mirar a las pantallas hacia arriba abre más los ojos y los seca más rápido, generando incomodidad, ojo rojo y mayores molestias.

Sin lugar a duda las nuevas dinámicas generadas por la pandemia por la Covid-19 ha tenido un impacto en la salud visual y ocular, que por ahora se mantendrán durante un tiempo prolongado hasta la contención del virus, por eso, es necesario buscar diferentes prácticas individuales y familiares que permitan de alguna manera mantener cierto equilibro entre el mundo digital y el mundo real.

Por María del Pilar Oviedo Cáceres
Optómetra

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