La seguridad humana de las comunidades en tiempos de Covid-19

«Cuando hablamos de seguridad solemos pensar en fronteras y poder militar. Un enfoque en seguridad humana se centra en que puede hacer el Estado para proteger y proveer a sus ciudadanos.»  Global Partnership for the Prevention of Armed Conflict 

[/tooltip]Con la intención de conocer los impactos en seguridad humana que el Covid-19 ha tenido en la Zona Nororiental y la Comuna 13 de Medellín, el Observatorio de Seguridad Humana realizó la primera fase de análisis con investigadores académicos y comunitarios a través de encuestas y entrevistas con habitantes y organizaciones sociales del territorio.

A esta primera parte se le llamó monitoreo. Fue realizada durante dos meses y entre sus hallazgos están las amenazas que despierta la pandemia desde la seguridad en salud, física y  mental, seguridad económica y altos índices de endeudamiento por préstamos legales e ilegales; seguridad alimentaria por el desempleo y falta de posibilidades en un territorio que ha sobrevivido desde la informalidad, el aumento de la violencia intrafamiliar, de género y del control armado. Además entre las organizaciones encuestadas, se encontró debilitamiento organizativo y migración de procesos presenciales a la virtualidad lo que conlleva a una ruptura en el tejido social, según Yorlady Benjumea, una de las investigadoras comunitarias habitante de la Comuna 2. 

Entre los hallazgos también están los impactos positivos como la solidaridad entre vecinos y familias, las acciones de organizaciones sociales como convites, entrega de mercados y acompañamiento cultural a poblaciones más vulnerables desde la pedagogía y sensibilización.

Otra de las líneas de esta etapa fue el seguimiento a la respuesta institucional frente a estas problemáticas, la conclusión, según Alexandra Abello, investigadora académica de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres,  falta coordinación institucional en la entrega de ayudas y hay poca articulación con la comunidad y los liderazgos. 

Entre los resultados, el grupo de investigación plantea una serie de recomendaciones para mitigar estos impactos negativos. Entre ellas, incluir medidas protectoras, humanas e integrales basadas en las realidades locales, necesidades y derechos de las personas; ampliar y fortalecer programas de atención psicosocial para atender a la población vulnerable con enfoque diferencial en grupos poblacionales y validar con líderes y organizaciones los resultados de los censos por comuna y corregimiento para garantizar la inclusión de personas; ampliar el trabajo en red desde la capacidad para movilizar acciones,  conformar grupos para veeduría ciudadana y recorridos territoriales de sensibilización y verificación del estado de las poblaciones para mitigar el desacato a los protocolos.

En el mes de agosto se dará inicio a una segunda fase en articulación con organizaciones como Mi Comuna, Nuestra Gente, Mesa de Derechos Humanos de la Comuna 2 y Corporación Con-Vivamos.

En Mi Comuna 2 realizamos una conversación con Yorlady Benjumea y Alexandra Abello, participantes de esta investigación. A continuación puedes ver el video.

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