Saber criar es fundamental para la formación de los hijos

Criar es una palabra muy común en nuestro entorno, pero al definirla, nos quedamos cortos. Por esta razón es importante saber que es un concepto construido a partir de una serie de acciones que se deben cumplir cuando se es padre o adulto significativo encargado del cuidado de los hijos, pues somos nosotros los referentes más cercanos para ellos.

Cuando tenemos hijos nos preguntamos ¿Cómo podré criarlos? Y para dar respuesta a esta pregunta debemos comprender primero qué y cuál es la importancia la crianza, pues esta es acompañar, educar, orientar, proteger, descubrir y explorar junto con los hijos todas sus etapas. Para cumplir con lo anterior, es importante que sepas que en sus primeros años ellos aprenden por imitación, lo que quiere decir que realizarán los mismos comportamientos y conductas de sus padres o adultos significativos, de ahí la importancia de dar buen ejemplo, porque lo que le enseñes será decisivo para la formación de su personalidad, identidad y desenvolvimiento para su vida adulta.

La crianza debe ser fundada en el respeto y la confianza, lo que permitirá al niño fortalecerse física (cuerpo), psicológica (mente), moral (valores) y socialmente (relación con las personas).

Para esta gran responsabilidad de criar tenemos dos claves fundamentales:

  1. El Afecto, entendido como la manera en que manifestamos nuestros sentimientos y emociones a nuestros hijos, con caricias, abrazos y palabras dulces. Recuerda que un hijo no es una obligación ni se lucha, es una responsabilidad que debe ejercerse con amor.
  2. La Autoridad, siempre ha sido asociada con el solo hecho de ser superior, si se es jefe, profesor o padre, pero en realidad es más que eso, es la capacidad que demuestra un padre o adulto significativo de orientar asertivamente la crianza de sus hijos, permitiéndoles pensar, dialogar y actuar de la misma manera.

Es importante integrar estas dos claves para criar con el gran amor que le tienes, haciéndole saber que hay derechos pero también deberes que se debe cumplir como las normas y los límites del hogar.

Si se educan en el miedo, en la dominación y en el dolor, serán padres y adultos violentos, inseguros y temerosos; si se educan en el amor y en el respeto por ellos y por el otro, en la dignidad y en la aceptación, serán adultos responsables y libres, sin necesitar guías policías permanentes para cumplir su misión en la vida. Serán adultos y padres autónomos, con mayor capacidad de disfrute de la existencia y eso, precisamente, legarán a sus hijos.

Cuando necesites corregir a tu hijo háblale con firmeza, en un tono adecuado, sin gritar, en el momento oportuno, mirándolo a los ojos y poniéndose a su altura para que te escuche explicándole que está mal lo que hizo y lo pueda comprender siendo muy claro. Nunca le digas que es malo por lo que hizo, recuerda que tu hijo no es malo, es la acción que realizó.

Es importante resaltar que es sano el ejercicio de la autoridad, nunca se exige por el hecho de ser papá o mamá, se gana.

Recuerda papá o mamá: “Una mente que se amplía para abarcar una nueva idea nunca vuelve a su dimensión original”. (Oliver W. Holmes).

Texto por Yesenia Cortés
Ilustración por Freddy Leal

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