Barrio Sinaí - Comuna 2 - Cuarentena

¿Por qué primero la militarización y después la comunidad?

Por Christian Álvarez López

La pregunta constante en comunidad cuando en un barrio se da un diálogo entre administración y comunidad pero solo después de la militarización.

El 31 de mayo de 2020 circularon por canales como Whatsapp, Facebook, entre otras redes,  fotos y vídeos de policías y militares en la Comuna 2 – Santa Cruz de Medellín. El panorama era espeluznante, más que una cuarentena parecía un toque de queda de aquellos tiempos donde la violencia era el lenguaje permanente de los barrios de la ciudad. El 1 de junio, por todos los medios de comunicación masivos se dió a conocer la medida que tenía a la fuerza pública en Santa Cruz, la cual se refería al cerramiento del barrio Sinaí justificado por un brote de COVID – 19 y haciendo ver esta acción como una forma de protección para la ciudadanía, tanto interna como externa. 

Desde el primer día de cerramiento el interior del barrio se convirtió en caja fuerte, a pesar de ello, el sábado 6 de junio la Corporación Cultural Nuestra Gente y la Corporación Mi Comuna, en compañía de algunos servidores públicos, pudimos entrar para acompañar la población a través de actividades lúdicas y culturales; así mismo continuamos el último sábado de cierre, 13 de junio. Como requisito para poder ingresar al barrio nos vestimos con trajes blancos y tapabocas que nos cubrían de pies a cabeza, apenas y nos conocíamos por la forma y color de los ojos. La puesta de estos trajes me hizo recordar las imágenes en internet de Chernobyl e incluso en un momento me sentí como si fuera a pisar algún lugar desconocido por los humanos y fuera del planeta tierra. 

Pisar las calles de El Sinaí, o más bien sus callejones, te cuestiona el rumbo de esta ciudad, la más innovadora y valle del software, pues la precariedad contrasta con la imagen que se proyecta de una Medellín turística que se expone al mundo. Este barrio es un complejo caso de abandono de muchos gobiernos locales, cuya presencia se da por medio de sus fuerzas represivas. El cercamiento de militares y policías no es una imagen nueva, tiempo atrás se han topado con este panorama en varios intentos de desalojo, la medida desatada por la pandemia solo es otra manifestación de la constante vulneración de derechos a la que ha sido sometida la población allí asentada. 

El cotidiano en el Sinaí es espontáneo, todo pasa afuera, y no es para más pues sus casas pequeñas y familias numerosas hacen difusa la línea entre el espacio público y el privado, si es que es correcto llamarle espacio público o lugar de esparcimiento a las callecitas y callejones construidas por la misma gente.

La actividad principal realizada para compartir con las familias fue el popular juego llamado “Bingo” que revivió durante la cuarentena en muchas cuadras de la ciudad, de balcón a balcón. La actividad se realizó en diferentes sectores del barrio, las cartas del bingo se agotaron rápidamente, una por familia, distancia entre cada familia y tapabocas de todos sus miembros para atender a los protocolos de bioseguridad y disfrutar en comunidad. Mientras la actividad transcurría, hablé con algunas Doñas que desde sus casas conversan y ven pasar la tarde, les pregunté por la medida implementada por el gobierno local. “Mucho estrés” expresó doña María Pulgarín entre varias quejas por el cerco: las entregas de alimentación y el trato a la población. “Eso que hicieron ahorita (El bingo) nos desestresó un poquito, porque jugamos un ratico, nos entretuvimos un ratico”. 

Además de este juego popular que reúne a niños y adultos, realizamos lecturas de cuentos en algunas esquinas con parlantes y tuvimos una tarde de cine en la esquina que limita con la estación tricentenario del Metro. Recorrimos los sectores de la arenera, la gallera, la calle de los quemados y el callejón junto a la sede social. Estas actividades son una iniciativa de estas organizaciones sociales de la comuna con algunos servidores públicos de la Secretaría de Juventud y la Subsecretaría de Derechos Humanos que estamos convencidos de la existencia de muchas formas de prevenir la vulneración de derechos y entrar a un barrio como Sinaí para acompañar una problemática. A la par, como organizaciones insistimos en que se ponga a jugar la creatividad desde la administración pública, cuya forma de acompañar a una población vulnerable es con pie de fuerza militar, es decir, vulnerándola aún más. Además reiteramos la importancia de conocer los territorios antes de intervenirlos pues una administración debe velar porque sus decisiones incluyan la voz de la comunidad.

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Un comentario

  1. Mery jaramillo avendaño

    Gracias por la preciencia ta acertiva en estos doficiles momentos.

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