Pañitos y tapabocas colapsan la red de alcantarillado en el Aburrá

Arrojar estos productos desechables por el sanitario está causando problemas en los circuitos de alcantarillado y en el tratamiento de aguas.

En Antioquia, en un septiembre común, nacen en promedio nueve bebés cada hora. 216 por día y cerca de 6.500 durante todo el mes. Cada recién nacido podría llegar a necesitar, en un cálculo poco optimista, 30 pañitos húmedos diarios durante su primera etapa de crecimiento.

Hablamos de cientos de miles de pañitos húmedos usados al día, claro, pretendiendo que todas las familias pueden acceder a este artículo “de lujo”. Lo cierto es que más allá de esas cuentas rápidas, la disposición de estos artículos en los sanitarios está representando una problemática el Área Metropolitana. ¿Por qué?

Wilson Martínez, profesional de la Unidad Operación y Mantenimiento Gestión de Aguas Residuales de EPM explica que, «a diferencia del papel higiénico, los pañitos húmedos, por los componentes con los que se fabrican, permanecen en el sistema cuando se descarga el sanitario y se van quedando atascados en la red de alcantarillado. Esto genera obstrucciones porque son volúmenes gigantes y puede ocasionar un taponamiento y la descarga de aguas residuales a fuentes de agua que no se debían contaminar”.

El acto casi automático de vaciar el sanitario de un baño activa un complejo entramado de redes secundarias de alcantarillado que se ramifican por toda la ciudad y que van desde los hogares, en tuberías desde las ocho pulgadas, hasta las PTAR (plantas de tratamiento de aguas residuales), con tubos madre que pueden superar los dos metros de diámetro.

Si los pañitos logran superar ese periplo por las tuberías más pequeñas también afectan la operación y encarecen los costos de mantenimiento de las plantas de San Fernando (Itagüí) y Aguas Claras (Bello).

El problema es mayor si se entiende que estos artículos también son usados para desmaquillar o desinfectar. Además, una dificultad similar generan los preservativos y desde el año pasado, con la pandemia, los tapabocas desechables. «El problema se ha incrementado porque también han comenzado a llegar tapabocas y generan el mismo efecto de los pañitos: obstruyen, taponan y afectan la operación de las redes de alcantarillado. Aunque se han hecho campañas pedagógicas en diferentes medios y en baños públicos de centros comerciales, colegios y universidades, vemos que el tema aún no mejora”, declara Martínez.

La solución es muy sencilla y está al alcance de las manos: nunca este tipo de productos deberían ser desechados por el sanitario. Su lugar está en las canecas o papeleras de basura, de manera que puedan seguir el proceso más conveniente para su disposición final.

Este artículo es un publirreportaje pagado por EPM.

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