Fotocortesía Playoniando

Los “playoneros” que retratan lo bueno del barrio

El año pasado, la Secretaría de Salud de Medellín creó un concurso que buscaba promover la salud a través del arte. En la Ludoteca Los Sueños, un grupo de jóvenes se enteraron de la convocatoria y no desaprovecharon la oportunidad. Con el apoyo de Diana Guerra, encargada del espacio, un total de trece muchachos emprendieron el camino para hacerle frente a dicho reto.

“Decidimos crear una red de jóvenes que le apostaran al trabajo audiovisual, pero que también crearan conciencia” dice Kevin Rodríguez, líder del proyecto desde su inicio, cuando evoca esos primeros días difíciles en que no conocían nada de multimedia. El concurso lo ganaron, y con él, unos materiales que sirvieron de base para lo que después vendría.

Kevin tenía un poco de conocimiento en fotografía, además ya contaban con una cámara, computador, un micrófono y algunas camisetas para distinguirse; material que adquirieron con poco más de tres millones de pesos que ganaron en el concurso.  No sabían cómo tratar con cámaras, desconocían completamente el funcionamiento del micrófono. Los muchachos de Playoniando ignoraban temas básicos de la multimedia, por lo que decidieron recurrir a una vieja técnica: Youtube. “Buscábamos tutoriales de todo… cómo prender una Nikon, o cómo ponerle título a un video” expresa Catalina Grisales, una de las integrantes del equipo, entre carcajadas con sus compañeros.

Sin embargo, con experiencia y observación se ha formado este proyecto que cumple un año en agosto. “Si hubiéramos tenido ayuda para aprender a manipular el material, esto no sería Playoniando” afirma Kevin, y recalca que “el haber iniciado el proyecto solos, permitió que tuviéramos esa experiencia de seguir creciendo, sudar hasta la última gota para poder realizar los trabajos”. Pero a pesar de ser un proyecto completamente empírico, las producciones de Playoniando son excelentes, y los temas que tratan, ayudan a desaparecer el paradigma que se tiene de los barrios populares, como lugares peligrosos donde caminar es un riesgo para la vida.

“Somos muy poquitos, pero poderosos”

Cuando iniciaron, eran unas trece personas; ahora, en manera de burla, admiten que han evolucionado a catorce, incluyendo a Diana Guerra.

Si bien, el número de personas que hacen parte de Playoniando no es muy grande y, a un año de su creación, no ha aumentado mucho. El interrogante es, ¿por qué? Tratándose de un proyecto tan llamativo e interesante. “A mucha gente le da pena decir que está en esto” dice Catalina. “Creen que el grupo es algo absurdo” agrega Kevin. “Las pocas personas que han entrado, tenían una expectativa de que hacíamos el ridículo, pero cuando ya estaban en Playoniando, se daban cuenta de lo que verdaderamente era”.

Además de la promoción que han desplegado por redes sociales, el primer campo para fomentar la idea fue la familia. De boca en boca, de primos a tíos, a hermanos, y así recorrer toda la genealogía hasta que el más lejano de los parientes se enterara de que los muchachos de la Ludoteca iniciarían un proyecto audiovisual, llamado Playoniando. Luego, la misión se trasladó a los colegios, donde llegaron a tener tal popularidad, que ya los sentían llegar sin ellos presentarse.

“Debe ser una cadena, yo te muestro lo que es Playoniando, tú se los muestras a tu amigo, y tu amigo al amigo…” cuenta Natalia, la más reciente integrante.

Su líder, Kevin, acepta que “este no ha sido nuestro año”, porque no han pasado a ninguna convocatoria, pero la valentía no cesa y lo proyectos tampoco. Ahora están emprendiendo una campaña que se llama “Deslimítate”, con el fin de despojar a las personas de sus fronteras personales.

Para ser parte del grupo solo se necesita entusiasmo, alegría, la disciplina que demanda el trabajo audiovisual, pero principalmente el interés y la disposición de estar en un grupo donde la edad no importa, y donde el más joven de sus integrantes cuenta con ocho años de edad.

Acerca de Alejandro Múnera

Soy parte del equipo de periodistas comunitarios que hace posible ese maravilloso proyecto de Mi Comuna Dos, porque considero que es una experiencia única para conocer mejor el lugar en el que vivo, para conocer más gente de la comuna, para moverme con más confianza por ella y para mirar ese lado positivo de este lugar. Soy muy tímido pero me encanta escuchar a la gente y escribir sobre lo que les pasa.

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