Artículos Recomendados

Las memorias que se escriben desde los barrios

En una ciudad atravesada por profundas transformaciones urbanas, desplazamientos, conflictos armados y procesos de organización comunitaria, los archivos se han convertido en una herramienta para enfrentar el olvido. Más que custodiar documentos, permiten reconstruir la historia desde múltiples voces y garantizar que la memoria no quede únicamente en manos de los relatos oficiales.

El Archivo Histórico de Medellín resguarda documentos administrativos, fotografías, planos y expedientes que narran la evolución política, urbana y social de la ciudad desde el siglo XVII. A él se suman espacios como el Archivo General de la Universidad de Antioquia, el Centro de Documentación del Museo Casa de la Memoria y diversos archivos especializados en patrimonio bibliográfico como el de la Biblioteca Pùblica Piloto; audiovisuales y fotografías que permiten consultar investigaciones, publicaciones y colecciones relacionadas con la historia de Antioquia y del conflicto armado.

En un contexto de disputa por las formas de narrar y preservar la memoria, el trabajo de los archivos comunitarios también implica cuestionar las versiones oficiales. Para el Flako Porras, integrante del proyecto de archivos y memorias militantes Komuni, “el deber del archivista del barrio es desconfiar de las versiones del poder”. Archivar no significa guardar datos pasivos. Como explica Porras: “No nos vemos en la trampa de que todo hay que entregarlo a una institución, porque ahí perdemos la capacidad de agencia que tenemos como comunidad por medio del archivo”.

Esa misma tensión la ha vivido TallerarTe, taller de escultura popular de la Comuna 6 y lugar de memoria, que hace parte de las iniciativas del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). En entrevista con este medio, Juan Pardo, uno de los integrantes del colectivo explicó que ser entidad oficial significa que «la producción de memoria hecha desde esta institución… recae sobre las posturas en temas de verdad, reparación y caracterización del conflicto armado que tenga el gobierno de turno. Y allí se corre el riesgo de reducir las memorias a una sola». Por eso, antes de cualquier relacionamiento con alguna entidad oficial, su postura ha sido «hacer una lectura juiciosa de la posición gubernamental para mantener nuestra autonomía y capacidad crítica».

Es por eso que la memoria de Medellín no solo habita en las instituciones. También se conserva en las organizaciones sociales que, desde hace décadas, han entendido que documentar su historia es una forma de defender el territorio. En lugares como Moravia, la comuna 13 o la zona nororiental, colectivos comunitarios como ASOLAVIDI, la Casa de Encuentros Luis Ángel García, el Colectivo La Ruina, han construido archivos propios a partir de fotografías, obras hechas con arcilla, periódicos barriales, grabaciones sonoras, documentales, murales y testimonios de habitantes. Son archivos vivos, alimentados por quienes protagonizan la historia y no únicamente por quienes la investigan.

Jornada de limpieza de archivos comunitarios – Corporación Mi Comuna – Ruta de Memoria Barrial

 

Experiencias como el archivo de la Corporación Región, el trabajo de memoria desarrollado por la Corporación Jurídica Libertad, los procesos documentales de la Corporación Mi Comuna, la misma experiencia de TallerarTe que funciona como museo comunitario, donde en sus instalaciones se conservan esculturas hechas por distintas generaciones de habitantes del territorio desde 1994, un archivo de obras que habla de la memoria barrial —violencias, luchas, sueños, liderazgos— moldeado en arcilla; Barrio Comparsa con los archivos fotográficos y audiovisuales que documentan el rol de las comparsas artísticas que atravesaron fronteras en tiempos de milicias urbanas; los documentos, fotografías y audiovisuales de APICP una casa popular con más de 40 años en el Popular 2, el ejercicio de archivo y memoria militante que adelanta el colectivo Komuni o los archivos construidos por organizaciones de víctimas demuestran que preservar también es una forma de resistir. Cada fotografía recuperada, cada entrevista grabada o cada periódico comunitario conservado constituye una evidencia de que los barrios han producido conocimiento desde su hacer colectivo, artístico y cultural.

La importancia de  estas iniciativas colectivas alrededor de la preservación y dinamización de los archivos radica en la manera de entender la memoria. De registrar las formas de organización, las celebraciones, las transformaciones urbanas, los liderazgos y la vida cotidiana. La memoria como el relato de quienes han construido ciudad. En el manifiesto El archivo como práctica política desde APICP resaltan que el archivo es un territorio en disputa, es el lugar donde se decide qué voces permanecen frente a la fragmentación de la memoria que propone el sistema. Al organizar sus fotos y documentos, el barrio no solo recuerda; está exigiendo su derecho a la verdad y a la construcción de narrativas propias.

Esa disputa no siempre es simbólica. TallerarTe funciona hoy en las instalaciones de lo que fue el colegio Vida y Paz —hoy Institución Educativa Progresar—, el mismo lugar donde en 1995 se firmó el pacto de no agresión entre bandas y milicias que operaban en el sector. La administración del colegio busca ahora su desalojo, lo que pone en riesgo tres décadas de memoria barrial guardada en un solo espacio: el territorio del archivo, literalmente, en disputa.

Museo de TallerarTe en la Comuna 6 -Doce de Octubre

 

José Restrepo, integrante del colectivo La Ruina, afirma que “el archivo permite pensarnos el territorio, proteger el territorio… para poder entender cómo se construyeron los espacios, cómo se construyen las prácticas y poder defenderlas o poder retomarlas, pero también poder contestar esos discursos o esas narrativas hegemónicas que se hacen desde el poder” entendiendo los ejercicios de archivos comunitarios más allá que depósitos de documentos, los archivos son espacios de encuentro entre generaciones, son dispositivos para la memoria y la defensa del territorio.

La incidencia de TallerarTe junto a organizaciones como Mujeres Caminando por la Verdad, Madres de la Candelaria y la Corporación Jurídica Libertad, Medellín cuenta hoy con el Acuerdo Distrital 91 de 2022, que reconoce y repara simbólicamente a las víctimas del conflicto armado en la ciudad, por medio del reconocimiento, fortalecimiento, difusión y cuidado de las memorias del conflicto en la ciudad.

En la ciudad de Medellín, durante décadas numerosos territorios fueron narrados únicamente desde la violencia, estos archivos permiten contar otras historias: las de los convites para abrir caminos, las mujeres que sostuvieron procesos organizativos, los jóvenes que encontraron en el arte una forma de transformar su entorno o las comunidades que defendieron su derecho a permanecer en el territorio.

Más que depósitos de documentos, los archivos son espacios de encuentro entre generaciones. Permiten que una fotografía dialogue con un testimonio, que un periódico barrial complemente una investigación académica o que una película comunitaria preserve aquello que la memoria oral podría perder con el paso del tiempo. En una ciudad donde tantas historias han intentado desaparecer entre las demoliciones, el conflicto o el paso acelerado del desarrollo urbano, conservar un documento es afirmar que esa vida existió y que merece ser recordada.

Mientras el Archivo Histórico de Medellín resguarda los planos administrativos de la ciudad desde el siglo XVII, en las laderas de la zona nororiental y la noroccidental, las organizaciones sociales han entendido que documentar la propia historia es, ante todo, un acto de soberanía y resistencia.

En el conversatorio liderado por el CNMH “Archivos que florecen” realizado en el marco del lanzamiento de Saberes de Memoria: Caja Pedagógica sobre Archivos de Derechos Humanos y Memoria Histórica, una de las reflexiones planteadas durante el encuentro fue que el archivo comunitario adquiere vida cuando se “unta de barro”, como lo expresó Álvaro, integrante del Colectivo de Comunicaciones Línea 21 de Montes de María. Esta idea permite entender estos archivos como espacios de memoria que no se limitan a custodiar documentos, sino que son accesibles, sensibles y vinculados con las prácticas de las comunidades: una manta tejida por mujeres buscadoras, por ejemplo, puede ser tocada, utilizada y cargada, convirtiéndose también en una forma de preservar y activar la memoria.

Esa misma lógica sensorial atraviesa TallerarTe, donde la arcilla ha sido el material para canalizar el miedo, la rabia y el dolor de una comunidad marcada por la violencia, convirtiendo la escultura en un ejercicio de «catarsis creativa». Ahí, el archivo tampoco se guarda con guantes blancos: se amasa con las manos.

En julio de 2026, se inauguraron en la zona nororiental tres espacios de memoria abiertos para las comunidades en una articulación entre Barrio Comparsa, APICP y la Corporación Mi Comuna en el festival Ruta de Memoria Barrial, tres espacios en permanente construcción que pretenden conservar pero además avivar los documentos que han estado guardados, las fotografías que al verlas con otras personas detonan cantidad de relatos, y audiovisuales que permiten ver el recorrido de lo comunitario en la ciudad y el papel fundamental que ha tenido en la construcción de paz y promoción de las culturas.

Estos espacios de memoria son un abrebocas para otras aperturas en otros territorios, para que la ruta cruce la ciudad y el Valle de Aburrá, se conecten las historias y se siga consolidando el archivo de la ciudad.

Conoce la Ruta de Memoria Barrial aquí

Por Lorena Tamayo y Rodrigo Aristizábal

Mira también

La ciencia que cuida la salud visual de nuestra niñez

El programa VITARES articula investigación científica y acción comunitaria en la Comuna 2 de Medellín …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Para que estemos más cerca
¡suscríbete!
Actualizaremos nuestra información en tú correo electrónico y WhatsApp
Para que estemos más cerca
¡suscríbete!
Actualizaremos nuestra información en tú correo electrónico y WhatsApp
Este sitio utiliza cookies. Al continuar utilizando esta web, aceptas su uso. Para obtener más información, incluido cómo controlar las cookies, consulta aquí:
Este sitio utiliza cookies. Al continuar utilizando esta web, aceptas su uso. Para obtener más información, incluido cómo controlar las cookies, consulta aquí: