El programa VITARES articula investigación científica y acción comunitaria en la Comuna 2 de Medellín para comprender y prevenir los efectos de la contaminación ambiental en la salud visual y el desarrollo psicomotor de niñas y niños.
Mientras las niñas y los niños de nuestra comuna estudian, juegan, ríen y respiran, sus ojos están expuestos a un riesgo que muchas veces no podemos ver: la contaminación del aire.
El material particulado y otros contaminantes presentes en el aire pueden provenir de fuentes como las emisiones de vehículos y algunas actividades industriales. Al entrar en contacto con los ojos, pueden provocar irritación, ardor, enrojecimiento y resequedad.
Estos síntomas pueden llevar a que las niñas y los niños se froten los ojos para aliviar la molestia. Sin embargo, hacerlo de manera frecuente o intensa puede empeorar la irritación e inflamación y, con el tiempo, afectar la forma de la córnea, favoreciendo alteraciones visuales como el astigmatismo.
Una visión poco nítida puede dificultar la lectura y otras actividades escolares, además de generar fatiga visual, dolores de cabeza o molestias que interfieren con la experiencia de aprendizaje. También puede afectar la manera en que niñas y niños interactúan con los espacios que habitan, especialmente cuando necesitan coordinar la visión con sus movimientos.
Esta problemática es la que busca comprender y atender VITARES, un programa de la Universidad CES financiado por MinCiencias que articula investigación científica, educación y trabajo comunitario para fortalecer las capacidades frente a los riesgos ambientales que pueden afectar la salud visual y psicomotriz de la infancia.
¿Qué ocurre en el laboratorio?

Uno de los componentes del programa estudia, mediante métodos alternativos a la experimentación con animales, cómo determinados contaminantes pueden afectar la salud. Esta investigación busca generar evidencia científica que contribuya a comprender mejor estos riesgos y sirva como insumo para la toma de decisiones y la construcción de políticas públicas.
Pero la ciencia no se queda en el laboratorio, VITARES también busca que el conocimiento llegue al territorio y que líderes comunitarios, docentes y familias cuenten con herramientas para reconocer y gestionar estos riesgos.
Para ello, el programa ha vinculado a actores clave de la Comuna 2 en actividades como las cartografías sociales, ejercicios participativos en los que habitantes, líderes y otros actores del territorio identifican los riesgos ambientales de sus entornos, pero también reconocen los conocimientos, recursos y capacidades que existen en la comunidad para afrontarlos.

De esta manera, VITARES busca que la ciencia dialogue con los saberes del territorio y que la Comuna 2 fortalezca sus capacidades para identificar, comunicar y gestionar los riesgos ambientales que pueden afectar a sus niñas y niños. Porque cuidar la salud visual de la infancia no depende únicamente de detectar una enfermedad: también implica comprender el entorno en el que crecen y construir, desde la comunidad, herramientas para proteger su bienestar.
Por Henrry Valencia Rojas
Mi Comuna Dos Periódico Comunitario