La Isla

La Isla: Producto del esfuerzo de una comunidad

Cuando se pregunta por la historia del barrio La Isla, nombres como: don Diego Echavarría,  Daniel Velásquez y  Antonio Monsalve salen a relucir, debido a que han permanecido en este lugar desde el inicio de su población. Con excepción de Don diego Echavarría quien ya falleció.

Hace 43 años, 300 pesos fue el valor que Daniel Velásquez  pagó para trasladarse con su esposa y dos hijos,  desde el bario el Salvador hasta el barrio la Isla de la Comuna 2.

Debido a la pobreza que tenía en ese entonces, don Daniel llegó a la Isla en busca de un terreno donde construir una casa para vivir con su familia,  y fue en un solar que le regaló una  hermana, donde organizó una casa de bareque que no tenía agua, energía y mucho menos teléfono.

Según la memoria de este fundador del barrio, cuando él llegó al lugar habían muy pocas casas construidas, las calles no existían tan sólo eran caminos de barro y pantano por donde caminaban hasta salir a la terminal del barrio popular dos o al barrio Zamora, donde tomaban los buses para ir hasta el centro de la ciudad de Medellín.

Una historia similar a la de Daniel Velásquez, es la de Antonio Monsalve, quien llegó al barrio en el año 1963, tras vivir en el municipio de  Caldas, en donde escuchó decir  que por estos lugares podía venir a coger un pedazo de terreno para construir su casa.  “Cuando yo llegué aquí no había barrio sino puro rastrojo” afirma don Antonio.

Aunque también asegura  que al igual que él muchas otras personas venían con la misma ilusión y necesidad de construir un “rancho” donde vivir. Situación que resultó siendo toda una aventura, debido a que cada que construían venía la policía y se los tumbaba. “Construíamos el rancho y la ley pasaba y nos lo tumbaba, pero nosotros volvíamos y los construíamos”  Cuenta don  Antonio con una pequeña sonrisa dibujada en su rostro.

Cuando hubo más de 100 familias reunidas en este lugar, todos decidieron organizarse para crear la junta de acción comunal, con el objetivo de conseguir recursos y bienestar por parte del municipio, ya que no contaban con ninguno de los servicios públicos. El agua la recogían de un nacimiento de agua, ubicado en el mismo barrio.

Un documento escrito por el padre Rodolfo Hofmann, en diciembre de 1977, nos narran que el nombre del barrio se debe a su situación topográfica, debido a que está rodeado por dos cañadas, el burro y la mixta que lo hacen ver de forma triangular, como un isla.

La junta de acción comunal, la iglesia católica, la cancha,  la escuela y dos parques recreativos, son frutos del trabajo de toda la comunidad, quienes juntos trabajaron con sus propias manos para construir cada uno de estos espacios comunitarios con los que cuenta actualmente el barrio.

Aquiles Torres, asegura que el barrio en los últimos años ha mejorado mucho en cuanto a la seguridad y la paz, y en cuanto al mejoramiento de las calles y las quebradas. Gracias a que se han desarrollado diferentes gestiones para lograr la pavimentación de las calles, la canalización de las quebradas y la construcción de la placa polideportiva.

Empleo, salud, educación, deporte y una ruta de transportes que circule al interior del barrio, son algunas de las necesidades identificadas por las personas de este sector.

Límites:

  • Por el norte con María Auxiliadora (Playón de los Comuneros)
  • Occidente: Pablo IV
  • Sur: La Francia
  • Oriente: Popular número dos ( Comuna Uno)

Total de habitantes: 10.759

Hombres: 4.908

Mujeres: 5.851