La Frontera

La Frontera: un barrio privilegiado

Ubicado en la Comuna Dos de Medellín, en medio del barrio Playón de los Comuneros y Pablo VI, se  encuentra la Frontera, un lugar que cuenta con placa polideportiva, con cancha de fútbol, con dos Instituciones educativas: Finca la Mesa y Asia Ignaciana,   con un parque recreativo, con sede comunal y con un amplio corredor comercial donde se encuentra desde los productos de la canasta familiar hasta productos para el hogar y para el uso personal.

Estos espacios son una de las fortalezas con las que cuenta el barrio, fortalezas que hacen que sus habitantes se sientan privilegiados porque en la comuna hay pocos barrios con espacios como los que tienen ellos. “Es un barrio privilegiado porque tienen cobertura académica, social y deportiva y por eso es llamativo y muy visitado por muchas personas de la comuna” dice Don Mario Zapata uno de los líderes de este sector.

Su fundación

La historia de este barrio empieza a contarse hace unos 40 años atrás, pero la fundación de su junta de acción comunal y la personería jurídica la obtuvieron el 18 de mayo del año 2000. Esto se debe a que cuando el barrio empezó a poblarse y a desarrollarse era un sector del Playón de los comuneros.

Algunos líderes de la Frontera, al ver que los recursos eran pocos para un sector tan amplio, decidieron organizarse y constituirse como un barrio aparte, es quizás por esto y por el corto tiempo de fundación que no es reconocido por sus habitantes, aun confundiendo que residen en el Playón de los Comuneros y no en la Frontera.

Pero esta situación no sólo sucede con los habitantes del barrio o la comuna, sino también con personas de diferentes lugares de la ciudad, pues resulta que cuando alguien le pide a un taxista que lo lleve al barrio la Frontera ellos suelen confundirse y llevarlo a un sector del municipio de Envigado, que recibe el mismo nombre ¨Muchas personas se confunden y cuando les piden a los taxistas que los llevan al barrio los llevan para envigado¨ Cuenta don Mario, quien ha pasado por esta situación.

Un poco de historia

Oscar Darío Restrepo cuenta que cuando llegó a la Frontera aún estaba muy pequeño y que todo era diferente a como lo es ahora. “Esto por aquí eran ranchos de cartón o de barro, los baños quedaban por fuera de la casa y eran tan pequeños que a uno se le alcanzaban a ver los pies y la cabeza cuando estaba sentado en el inodoro. El agua la teníamos que cargar de un lugar llamado las plataneras, no había luz y por eso alumbramos con lámparas de petróleo o con velas, las calles eran un tierrero. El transporte era muy horrible porque la gente se amontonaba para subirse a un bus de Zamora que eran los que pasaban en ese entonces¨

En los recuerdos que guarda Óscar Darío también están los de la tranquilidad de la época, asegura que las personas antes eran más unidas, que compartían muchas cosas como la natilla y las comidas de los diciembres. “Esa era una época muy bacana, los jóvenes y los niños jugaban con bolas o juegos como la vuelta Colombia o machuca, que consistía en voltear las monedas con las bolas, también se jugaba al ula, ula que era el juego de las mujeres” relata don Óscar al recordar la historia.

De igual forma recuerda que la cancha que tienen ahora fue construida por la comunidad que ayudó a nivelarla. Los terrenos donde construían sus casas los conseguían hasta por 3.000 pesos, porque en ese tiempo se hablaba de centavos y pesos.

Doña Teresa Gómez lleva cuarenta años viviendo en este sector, es una de las fundadoras del barrio, cuenta que cuando llegó había uno que otro ranchito, que gracias a la ayuda y el apoyo que recibieron del padre Jorge Vélez, las personas iban construyendo sus casitas y el barrio se iba poblando. ¨ El  padre Jorge Vélez luchó mucho por la comunidad y por el barrio¨ Cuenta doña Teresa.

En la actualidad

Para personas como Dora Ninfa Viana que lleva más de 16 años viviendo en la Frontera, el barrio es privilegiado además de sus lugares de esparcimiento y de educación,  por ser un barrio por el cual no pasa una quebrada y por eso no sufren de inundaciones en los inviernos, por ser un barrio donde se tiene una buena convivencia y donde las personas se sienten seguras y tranquilas.

“Este es un barrio de muy buena convivencia donde la gente es amable y acogedora, es de mucha paz”. Son las palabras de Dora Ninfa.

De igual manera jóvenes como Cristian Camilo Ríos aseguran que el barrio es bueno porque pueden encontrar todo muy fácil y cerca, deporte, diversión y  educación. “Aquí es muy bueno porque para uno distraerse puede bajar a la cancha y además el colegio queda muy cerquita” Asevera él.

De acuerdo a lo dicho por algunos de los habitantes de la Frontera este es un lugar privilegiado donde las personas se sienten a gusto, y aunque al igual que muchos barrios de la comuna le hace falta inversión en la parte social y en las oportunidades de empleo para las personas, es un sector que en cabeza de sus líderes y lideresas está luchando por ser reconocido y por ser llamado como realmente se llama: La Frontera.