Fotografía de Federico Carrasquilla, archivo fotográfico FEPI, años 70

Los barrios de la nororiental, son una red de cables y tubos, de calles y casas apiñadas para permanecer juntas

Pensar el poblamiento de los barrios en la zona nororiental en los últimos 100 años tiene que ver con la necesidad que tuvieron la mayoría de sus habitantes de tener un lugar propio donde la vida pudiese ser más llevadera, un lugar donde poder levantar a los hijos e hijas, trabajar, encontrar un refugio, construir sueños y esperanzas. La gran mayoría de los que hoy habitan la zona llegaron de otros lugares del departamento y del país en oleadas de migración promovidas por el auge industrial y económico de la ciudad, por el deterioro y la falta de oportunidades en la ruralidad y por la que se convierte en la principal causa: el desplazamiento forzado  o migración forzada, que ha estado muy presente desde los años 50 por el conflicto armado interno, el auge de la producción minera y energética, además de la apropiación por vía de la violencia de las tierras para los monocultivos y la ganadería extensiva. 

Pero ¿cómo se han mantenido los y las habitantes de este territorio?, ¿cómo han resistido?, la ciudad no estaba preparada para recibirles, de hecho cada que se generaba un asentamiento se activaba en la ciudad el uso de la fuerza para tumbar a toda costa los ‘ranchos’ que emergían en terrenos del municipio o de privados, la estrategia de resistencia siempre fue la misma: “En el día la policía tumba, en la noche la comunidad levanta, hasta que uno de los dos se canse”, esa ha sido la base histórica en la construcción de los barrios en la nororiental, se han levantado bajo el estigma y la idea de ilegalidad, y a base de las resistencias, el trabajo comunitario y organización (muy campesinas por cierto) han sabido permanecer y lograr en la gran mayoría de los casos la legalidad de sus predios y barrios. 

Tomarse la tierra y permanecer fue el primer paso, luego vino pensarse en comunidad de manera más consciente, pensar la organización cuya base siempre ha sido EL CONVITE, con el fin de construir una calle, el acueducto, la casa del vecino, la escuela, la caseta comunitaria, la iglesia. Siempre acompañada de la olla comunitaria, no se puede pensar en el convite sin la olla y el alimento que dota de energía la labor de construir barrio. 

En diferentes tiempos de estos 100 años de construcción colectiva han sido muchas las expresiones de la persistencia, los siguientes son algunos testimonios :

La escuela: “Para la construcción todo mundo colaboró, se hacían unos convites. Un domingo se reunía tanta gente y trabajaban un determinado tiempo y a los ocho días se reunían otros, hicimos el banqueíto y empezamos a tirar sepas, la plancha grande se hizo en un solo día, trabajando en turnos…En cuanto a la Mano de obra no sólo los hombres, sino también mujeres y niños colaboraron con gran entusiasmo” Relato sobre convite, Comuna 2, 1989.

“En el 64 eran muy poquitos, de gente que habitábamos por aquí, éramos graniados, casi no nos veíamos porque nos tapaba el monte la vista del uno al otro, […] entonces nosotros nos fuimos organizando entre los mismos poquitos, íbamos abriendo las trochas para visitarnos y así mismo abríamos las trochas para salir, para ir al trabajo. Nos graniábamos los domingos para abrir la trochita porque en tiempo de invierno aquí había una yerba que todavía hay, eso crecía mucho y teníamos que estarle boleando machete cada 8 días para en la semana no salir mojados cuando íbamos para el trabajo”.

Encuentro con la policía: “Entonces subió la policía. Era la policía que en esa época se llamaba la policía montada porque iba a caballo, hoy ellos se llaman los carabineros…Siempre llegaron a amedrentarlo a uno diciéndole que tenían que tumbar la casa…Este terreno dizque era del Municipio o de un rico” Relato sobre convite, Comuna 2, 1989.

El desplazamiento forzado : (…) nosotros si decíamos en las asambleas que lo del desplazamiento era político, que eso era para quitarnos las tierras y dañar los procesos, entonces la declaratoria era como mostrar lo que pasaba, fue un acto político como desplazados y si no podíamos volver, porque no le creíamos en el retorno del Estado, nos tenían que reconocer en la ciudad, por eso las acciones y por eso si nos quitaban las tierras nosotros nos las tomábamos aquí en estas comunas (Testimonio líder social, 2018).

Por Oscar Manuel Cárdenas Avendaño

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