“La vida es para sonreír y causar sonrisas”

La que nos consiente, la más amorosa, la más paciente. Son algunas de las cualidades que resaltan algunos cercanos a Gisela Echavarría, una mujer que se define como apasionada por la gente, el son cubano, la alegría y los abrazos. Ha vivido desde niña en el barrio Santa Cruz y desde muy joven ha trabajado por su comunidad en procesos sociales, siendo una de las fundadoras de la Corporación Cultural Nuestra Gente, donde hoy se encarga de liderar el grupo de la tercera edad y hace parte del grupo de teatro Padres Comprometidos con la Casa Amarilla (PACCA).

“Siempre me ha gustado estar con la gente, me fascina, con todas las edades, no tengo como preferencia, pero si me incliné por el adulto mayor después de estudiar gerontología”.

Gisela inició su trabajo comunitario en el grupo juvenil de la parroquia Rosa Mística. Allí conoció a otros jóvenes que también querían hacer cosas por la comunidad, así que empezaron a conformar lo que hoy conocemos como la Corporación Cultural Nuestra Gente, con el objetivo de brindar oportunidades culturales. “Cuando estábamos en el grupo juvenil se formó una camaradería entre varios. Algunos que trabajaban brindaban una parte de su salario para pagar el arriendo de una casa donde pudiéramos estar y compartir. Quisimos hacer la biblioteca del barrio, así empezó todo”, afirma Gisela mientras sonríe al recordar.

Inicialmente su proyección era ser agrónoma pero el tiempo y las experiencias la llevaron a estudiar gerontología en el Tecnológico de Antioquia, señala que se siente muy complacida de que la vida así lo hubiera dispuesto, con esta profesión es muy feliz. Su primer trabajo como gerontóloga fue en la Fundación Fe y Alegría en Villa del Socorro y Villatina haciendo las prácticas de la universidad. Posteriormente en Nuestra Gente, donde actualmente lidera un grupo de 50 abuelas que se reúnen los jueves de 2:00 p.m. a 5:00 p.m. en la Casa Amarilla.

Gisela define su grupo como un espacio para hacer muchas cosas, donde hablan, arreglan el mundo y lo vuelven a descomponer, un pedacito de vida que se recoge en un día al alejarse de los problemas. “Mi grupo es un grupo libre porque yo pienso que a esa edad ya no nos tienen que obligar a nada, a esa edad ya nos han obligado mucho toda la vida, ahí es simplemente dejarnos ser”, expresa ella.

Inés Castrillón hace parte del grupo de las abuelas y es cercana a Gisela desde hace más de 30 años. Destaca que se amañó con ella porque siempre  pueden hablar, tiene un genio muy bonito con todo mundo y enseña muchas cosas: “con ella he aprendido mucho de la vida y de cosas; tengo uno de los bordados más de lindos en la casa y todo ha sido con ella”.

Así mismo, Rocío Aristizábal lleva alrededor de 19 años con Gisela y resalta, mientras teje en punto de cruz con sus compañeras, que lo que más ha aprendido con ella es a compartir no sólo las cosas sino los conocimientos, la vida. Cecilia López agrega también que Gisela es como “una niña en medio de todas estas viejas, con ella uno no necesita más de un minuto para conocerla y saber que es buena”.

Gisela en la obra La casa de Bernarda Alba

Una parte de las cosas favoritas de Gisela provienen de Cuba, un país que después de visitarlo varias veces la conquistó con su música, su cultura y su forma de vivir. Además le gusta abrazar y dar besos, mostrar siempre alegría porque “la vida es para sonreír y causar sonrisas”.  Vive con su mamá, un ser que admira y adora, sus hermanas, sobrinos y 2 perros. Se considera una persona muy familiar y tranquila.

Nuestra Gente, es como su otra casa y su otra familia, llegó desde los 17 años y su proyección es continuar allí, con su grupo de abuelas y haciendo parte de PACCA, un grupo al que no se imaginó pertenecer ya que el teatro nunca estuvo en sus planes, pero como otra sorpresa de la vida se convirtió en “La Ponsa”, el ama de llaves de la obra La casa de Bernarda Alba.

Claudia Vásquez, una joven del grupo de teatro GAMA, después de 10 años de conocer a Gisela, destaca que ella se ha convertido en la madre de todos en la Corporación al preocuparse por su bienestar, conversar y darles cariño, no solo los que hacen parte sino todos los que la visitan, para ella no existen extraños. Gisela es la madre, el sabor rico de su comida y quien hace que todo el mundo se integre a la familia de Nuestra Gente.

Acerca de María Lorena Tamayo Castro

Soy estudiante de comunicación social periodismo, guiada por la utopía del cambio y el sentipensar del vivir, desde hace algunos meses pertenezco a Mi Comuna 2, un proceso que logra cautivarme y fortalecer mi fe en lo social. Mi mayor amor son los gatos y las miradas de quienes miran.

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