La cocina nos une 

La cocina y sus procesos brindan encuentros que forjan identidad y comunidad. Esto es propio de los barrios, donde cada cuadra, calle y esquina posee un sabor característico, construido desde la diversidad y desde el sentido colectivo que nace del compartir. En la cocina se comparten vivencias, gustos, experiencias y recuerdos que ayudan a comprender nuestro entorno, sus habitantes y la riqueza cultural que guardan.

Lo anterior, lo representa Doña Catalina Cerezo Obando de 70 años, quien vive en El Popular 1, oriunda de Buenaventura (Valle del Cauca). La cocina hace parte de su vida de forma especial, pues le recuerda su infancia y todo lo aprendido de su madre: “Aprendí de todo lo que mi mamá cocinaba, me ha gustado cocinar desde el vientre de mi madre… Me iba a la escuela y siempre llevaba ollitas, comida y repartía en clase la comidita, por hacer esto la profe me quitaba todo lo que llevaba”.  

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Cada una de sus preparaciones guarda un toque de mar y de su barrio en Medellín, no es extraño que sus platos favoritos desde niña sean la Piangua y el Tollo, preparaciones a base de productos del mar.  Sus saberes y vivencias las comparte en su barrio, el cual, para ella “huele a fritanga, a sudado de pollo o de pescado, a empanada…en mi casa me gusta mucho hacer muchas comidas de mar, también empanadas porque yo colaboro en la parroquia y allí se hacen pasteles, empanadas, chorizos, arepa de huevo,  todo eso me encanta comer y preparar”.  

Doña catalina ha encontrado en la cocina un espacio para la unión, especialmente  desde que llegó a la Casa de la Cultura Popular, la cual  ha sentido como su hogar: “Llegué por un aviso de que habían clases de tejido y culinaria, me recibieron de forma  muy amable, conversé y me matriculé, desde ahí, tengo la casa de la cultura como mi casa, porque a uno lo atienden, ahí no ven raza ni color, ni nada…es mi casa, allá uno se desestresa, tiene compañeras, conocemos, dialogamos, se generan amistades”. 

De la mano de todos los procesos en los que ha participado en la casa de cultura: culinaria, tejido, pintura y plantas, Doña Catalina guarda saberes compartidos, los cuales se conectan, pues lo que aprende en plantas:“la Hierbabuena sirve para el dolor estomago o que una gota de Orégano sirve para el dolor en los oídos” lo tiene en cuenta para las clases de cocina, en las que el  compañerismo es protagonista, así manifiesta que:  “la comida es unión, si nosotros en una mesa, así sea se compartamos una sopita, unas lentejas, algo, o si invitamos a un vecino,  es unión.” 

Una receta suya, que le gusta hacer son los encocados, es un plato tradicional de la costa del Pacífico de Colombia que lleva todo un proceso de preparación y el cual comparte en su barrio en Medellín, esto hace manifiesto que la comida es un elemento de unión e intercambio, la cocina  un ritual sin guión preciso, que nos permite compartir y unirnos.

Historias populares con mucho sabor a barrio es una propuesta realizada por el Colectivo Audiovisual Playoniando y la Corporación Mi Comuna en alianza con la Casa de la cultura del Popular.

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