En ese entonces era como vivir en un campo muy lejos

Heriberto Urrego llegó a la Comuna 2 en el año 1960, es decir, hace 55 años, a un lugar nombrado Sector “G”, que luego fue llamado Barrio Villa del Socorro. Aunque no recuerda algunos detalles de la historia, esto es lo que nos cuenta.

¿Cómo llegó al barrio?

Nos trajeron como presos, a pesar de que veníamos con todo gusto, con toda la gente: los jovencitos y la gente del gobierno. De allá no podía salir nadie, porque si había una volqueta y no había un policía o un soldado con el fusil ahí, no nos podíamos mover. Tenía que venir un armado, uno sentado con la compañera en la banca de delante, ahí venía todo, ellos mismos montaban las cajas allá, nosotros no podíamos mover nada. Veníamos de la Alpujarra, allá estaban las casitas de nosotros, en la calle 40 que es la que baja de la Bayadera.

Llegamos a donde le tocaba a  uno, ya cada cual tenía su casa grabada, el agente que venía con nosotros tenía que quedarse ahí mientras descargaban los trabajadores del municipio, ya una señorita nos dio las llaves y nos dijo “vea esta es su casa”. Nos dieron una boletica a cada uno para que reclamáramos un tamal. Nos entregaron las llaves, ya éramos dueños.

¿Cómo era el barrio cuando usted llegó?

Daban todas estas casas, aunque habían unas que estaban sin acabar de construir, habían terrenos, campos vacíos, esa parte de la casa de justicia para arriba estaba sin construir. Estaban las fundaciones listas y el agua ya la habían puesto, lo que no había era luz, ni carros, tenía la carretera que era la calle central, que estaba abierta toda hasta arriba, hasta Los Balsos, nosotros teníamos que arreglárnosla para el pasaje. Las calles eran de tierra, no había cemento, esto era unos barrales descolorados,  a nosotros nos distinguían en la ciudad porque esto era muy mentado, nos hacían mucha propaganda, nos conocían cuando salíamos allá, hombres y mujeres, porque era embarrado, con el colorado en los pisos.

¿Cómo eran las casas?

Todavía hay unas casas así como eran, en eternit bajitas, dos casitas juntas, una por delante y otra por detrás, la salida por diferente calle.  Había una salita, las dos piezas, la cocina y era la mitad de las casas que tenemos ahora y la otra era solar, para lo que quisiéramos hacer ya más tarde.

En ese tiempo no era como ahora que podía construir o arreglar la casa, esa casa debía permanecer conforme ellos la entregaran. Ellos no pedían las casas, sino que castigaban al que lo arreglara, el que lo hiciera tenía problema con la justicia, le ponían multas o amenazas. Hubo gente que no lo llevaron  a la cárcel, pero sí tuvieron bastantes  problemas. Aunque eso lo arreglaban los abogados, que son los que saben de eso, ya después llegaron al arreglo de poder hacer alguna cosa, porque no se estaba dañando el barrio, se estaba haciendo ahí mismo, no se le hacía daño a nadie, se estaba mejorando antes, para que algún día valiera más.

¿Había escuela?

Esto tenía escuela, con una señorita que iba a enseñarles a los niños. Cuando eso nos decían que iban hacer colegio, había una escuela ahí donde está todavía, solo había un saloncito, era pequeña. Estaba también el puesto de Policía, ahí detrás de la escuela, la iglesia no estaba pero estaban los terrenos.

¿Tenían iglesia?

La construcción de la iglesia ya estaba programado, mandaron cura y eso fue ya que lo hicieron. Ligero todo, ellos no nos despreciaron, nos dijeron que nos iban a construir lo que necesitáramos y así fue.

¿Cómo hicieron las canchas?

Para ese entonces no habían canchas, los muchachos eran jugando en los patios de las casas, luego nos programaron un sector cívico para nosotros cuando la construcción del tanque del agua, porque eso no lo habían y a la cancha la hicieron con sabana, pasto o manga. Los muchachos empezaron a jugar ligerito,  sin esa grama pegarse bien, brincando en ella la dañaron toda, entonces como eso no funcionó, botaron eso y pusieron cemento. Es que en el primer juego botaban los tacos de grama para los lados y volvieron eso nada.

¿Cómo eran las calles?

Prometieron que pavimentaban ligero, yo no recuerdo a los cuantos años, pero lo hicieron ligero, aunque las calles no, era la mera central, por donde suben los carros. A nosotros nos prometieron que si ayudábamos, nos daban los materiales, pero que nosotros las hiciéramos, fuera cerquita o lejos le tocaba a uno.

¿Tenían el Centro de Salud?

Para el Centro de Salud se demoraron un poco, cuando necesitábamos un médico nos tocaba ir hasta la Iglesia del Corazón de Jesús, estábamos enseñados a que nos atendieran allá, principalmente a las mujeres. Yo por vivía trabajando, yo no iba por allá, iba la señora, ya donde nos atendían a nosotros yo creo que eso no existe. Pero nada más era para esta gente, este barrio, nosotros. Eso quedaba por debajo de Guayaquil, pa´ bajo.

¿Por qué el nombre del barrio Villa del Socorro?

Ellos le buscaron ese nombre, cuando empezaron a construir esto, a mí me tocó ver cómo entro la volqueta a romper la calle y ya empezaron a buscar el nombre, a ver qué le ponían, llegaron al acuerdo de ponerle Villa del Socorro, pero era todo, desde abajo  hasta arriba, toda esta finca.

Pero eso después de muchos años, bueno, para mí. Ellos hicieron otra iglesia, cerca de la casa mía, ya esos curas empezaron a tener contrariedades, porque a uno se le moría alguien y uno iba donde le quedara mejor, ellos decían que no podía ser así, que tenía que ser en otra parte, con bastantes problemas ellos partieron eso. Entonces quedó que de la 49 pa´ rriba es Villa del Socorro y de ahí pa´ bajo Villa Niza, por ahí había un barriecito que se llamaba Villa Niza, que entraba por toda la cancha,  a ese rancherío por allá abajo. Ellos partieron el barrio, pero nosotros quedamos lo mismo, porque nos podemos identificar como Villa Niza, pero si de pronto nos dicen Villa del Socorro, también entendemos.

¿Cómo era la convivencia en el barrio?

La convivencia con los vecinos era buena, porque nos conocíamos desde allá, desde la Alpujarra, ya habíamos convivido con todos, ya si veía que era un vecino malo el que le tocaba, hacía el modo de que le cambiaran la casa cerquita de donde estaba su vecino que quería. Yo no cambié por lo que mis vecinos eran muy buenos, yo ya los conocía y los había visto desde que estábamos allá, ellos eran gente buena, ya murieron, quedaron sus familias ahí ¡pero bueno!.

A mí me dijeron que escogiera una casa, la que a mí me gustara, cuando yo salí y busqué me gusto esta de los negocios que están en la esquina por donde se sube para Casa de Justicia, pero me quedé en la otra por no dejar a los vecinos, porque sino, esa hubiera sido la casa mía.

En ese entonces no había ladronismo, aunque si venían, porque esos llegan a donde hay familias, pero eso era muy bravo porque había mucha gente de la guerrilla, aunque no se llamaba guerrilla, sino chusma.

Usted decía que cuando llegaron no tenían energía eléctrica ¿Cómo consiguieron la conexión?

Muy ligero nos pusieron la luz, porque nos dijeron y en verdad, antes de un año ya la teníamos.  Cuando nos llegó la primer cuenta de servicios era 20 o 25 centavos, pero eso era mucha plata, entonces Provivienda que eran el sindicato, nos decía que nos pagáramos eso, yo también corrí y no pagué, ya contento uno vivir de nada. Pero las empresas siguieron trabajando en lo mismo, ellos dijeron que cuando quisiera pagar allá estaba la empresa, la cuenta le quedaba y se le iba haciendo grande, que allá se la ajustaban. Cuando yo fui a ver, estaba la cuenta grande ya, como en 60 o 70 centavos, entonces eso tan grande quién iba a pagar, entonces pagué y no le hice caso a esa gente. Yo le alquilaba una pieza a una muchacha por 20 centavos, entonces yo no tenía que pagar nada, me ganaba libre la vivienda.

Y los que no pagaron, no les perdonaron la plata, le hicieron cuenta de los intereses, se los multiplicaron y cuando se cumplió el plazo de pagar que eran los 6 años, entonces vinieron a ver cómo iban a pagar o que desocuparan la casa para vendérselo a otro, quedaron en pagar los próximos 20 años, de a 30 centavos mensuales. Ya no había con qué hacer fuerza porque era pagar o salir, entonces pagaron.

¿Cómo hacían para cocinar?

En ese tiempo para cocinar era distinto, había que comprar el carbón,  mandábamos los muchachitos a un negocio que había, donde lo hubiera o donde fuera, les teníamos que dar para los dos kilitos de carbón, para la ración del día, los fogoncitos estaban hechos para cocinar con carbón, tenían unas parrillitas. En Aranjuez o la parte baja era donde comprábamos el carboncito.

¿Cómo era el transporte?

En ese tiempo no habían buses, sino que eran unas escaleritas viejas, hasta que fueron arreglando la calle, un señor Dn Oscar, entró los carros viejos de Bermejal, para nosotros esos carritos viejos era un transporte muy bueno, subían hasta arriba de Casa de Justicia y los sacaban hasta donde fuéramos nosotros, esa ya era la flota, pagábamos 30 centavos. La gente brincaba por eso, yo no,  pa´ venir tan lejos eso era barato, pero como allá no pagábamos nada, la gente reclamaba eso y ponían mucho problema, había un sindicato que trabajaba por eso, a favor de nosotros en contra del gobierno.

¿En dónde compraban la comida?

Para el mercado íbamos al centro, por aquí no habían negocios,  ni Santa Cruz era así, eso era rastrojo.

¿En qué trabajaban las personas que vivían en el barrio?

Nos preguntaban a cada cuál cómo vivíamos y el que fuera aficionado a negocio le prestaban una plática para que uno comprara cositas,  yo ya ni me acuerdo que compraba uno, eran $500 pesos, uno se los iba pagando de a 10 centavos, cuando los ajustaba en moneditas de 10, ellos se lo devolvían, todo se lo entregaban a uno, en todo caso esa era la base.

Nos daban puestos de trabajo a todos, en lo que uno trabajara lo colocaban hacer. A mí me daban en plomería, si quería trabajar y si me resultaba otro trabajo, yo lo tomaba. Todos pedíamos y todo el que necesitara le daban, la gente tenía que ir a buscar por allá lejos, porque acá no había nada.

¿Cómo era su relación con el río?

Sí queríamos pasar al otro lado a la feria, en el paso habían dos viejitos, tenían comunicación para el lado de acá con un lazo, con un cable y nos pasaban en una tabla… (carcajada) la feria ya estaba, no como está ahora, pero sí. Eso estaba como desde el año 50, me parece.

Acerca de Elizabeth Espinosa Arango

Soy Elizabeth, nací hace un poco más de 24 años. Soy Comunicadora Social, siempre me ha gustado el trabajo social en las comunidades y veo mi vida reflejada en ello. Vivo enamorada de la vida, aunque me desilusiono fácilmente. Me pueden decir "gorda", pero soy muy delgada. Nací en Medellín y camino feliz por las calles de Mi Comuna 2. Amo mi familia, amigos y compañeros. No doy monedas, compro dulces. Y solo queda decir, no me gusta el maní.

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