El 31 jugamos a ser otro

 

Galería fotográfica, 31 de octubre de 2013. Tomada por Jhony Díaz

 

               

Por Jhony Alexánder Díaz

Desde la orilla diferente a la de muchos, resonaron voces de protesta contra esta tradicional fecha, un concejal de Bogotá promovía la prohibición mientras que el rector de una reconocida institución universitaria buscaba borrar toda huella u objeto alusivo de esta celebración.

Sin embargo, en la otra orilla había aires de felicidad, las personas quieren cambiar de roles y ser lo que siempre han querido, por eso acuden hace unos pocos años a vivir el día de los disfraces en familia y amigos, siendo esta ya no una fecha exclusiva para niños y niñas.

Las calles principales de la Comuna detienen su rutina y le abren paso a la fantasía, a los colores, máscaras e imaginación; ríos de personas descienden las faldas o las trepan, el interrogante que me invadió era el destino de estos anuales viajeros.

Me detuve un rato en la 107 y sorpresa me llevé cuando vi en la cancha  algunos “bebés” jugando, prefiero aclarar que con “bebé” no me refiero a que eran personas atractivas como se acostumbra utilizar actualmente esta palabra, aquellos estaban con pañales quizá para que este absorbiera sus gotas de sudor y también para jugar muchas horas sin la necesidad de ir al baño, llego a la conclusión que posiblemente las empresas de pañales para adultos hicieron su agosto en octubre.

Vuelvo los ojos a la calle, observo y río, los mayas han vuelto, y el hecho que lleguen a nuestra Comuna no es buen augurio, algo malo va a pasar y lo gritan alarmados los tres jóvenes que vienen con su atuendo originario, aunque lo peor sería que a alguno de ellos se le hubieran caído las hojas de sus trajes, teniendo que correr por las calles con su disfraz de cuerina natural.

El 31 de octubre ya es una fecha reservada para la familia, bonito espectáculo ese, lo cotidiano se detiene y salen a las calles niños, niñas, jóvenes y adultos, importando solo la compañía de los cercanos para disfrutar, reír y dejar que la imaginación o algún héroe o personaje de ficción haga su presencia en la noche de las brujas.

Al ver tal derroche de alegría e imaginación, podría asegurar que esta fiesta no la detiene un decreto ni una prohibición, esta es una necesidad humana y más cuando, como muy bien lo dice Chaplin: “la vida es una obra de teatro”, y en el teatro jugamos a ser otros.

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