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Capacidades diversas:  una reflexión para favorecer la inclusión social

De forma tradicional, las sociedades se han referido a las personas con discapacidad desde una lógica biomédica que hace que la condición se limite a un asunto de enfermedad.  Esta forma de abordar el tema desconoce e invisibiliza a la persona, sus capacidades, potencialidades y necesidades.  En este sentido, un aspecto inicial de la reflexión tiene que ver con la comprensión de que todos los seres humanos somos diversos, y en ese contexto de diversidad cada persona desarrolla sus actividades cotidianas de manera diferente. Por ejemplo: Algunas personas utilizan las piernas para desplazarse, mientras que otras utilizan una silla de ruedas; algunas utilizan sus ojos para ver, mientras que otras usan sus manos.  Esta condición, por tanto, no impide vivir con plenitud y satisfacción; pues se trata de vivir de una manera diversa.  En este contexto es válido recordar las palabras de Robert Martin, auto-defensor con discapacidad intelectual: “Yo soy una persona con discapacidad, pero la discapacidad no define quién soy yo. Yo soy… Un esposo, un amigo, un empleado, un contribuyente”. 

Otro aspecto para la reflexión tiene que ver con la eliminación de palabras negativas para referirnos a las personas con capacidades diversas:  no utilizar denominaciones como minusválido, discapacitado, invidente, cojo… entre otros, pues estas formas de nombrar tienen un impacto muy fuerte en la vida cotidiana dado que son elementos que contribuyen a la exclusión y a la construcción de imaginarios que discriminan la diferencia. Lo anterior, no implica un simple cambio de nombre, sino un proceso de deconstrucción, sustituyendo estas palabras por otras que digan nuevas cosas, para generar así nuevas representaciones y relaciones más positivas, respetuosas e incluyentes.  

Colombia promueve el uso de la denominación de “Personas con discapacidad”, mencionando primero la palabra persona pues esto reconoce que primero está el sujeto en su dignidad.  Hablar de capacidades diversas o de personas con discapacidad nos permite dejar de considerar la persona como objeto de medidas asistenciales,  de beneficencia o caridad y reconocerles como sujeto de derechos en su dignidad humana, abriendo caminos y dando luces para la búsqueda de la equidad y el bienestar. 

Pandemia y realidad de las personas con capacidades diversas

La situación de confinamiento por la pandemia del Covid-19 ha generado una serie de transformaciones en las dinámicas de todas las sociedades en el mundo, estamos en un proceso de aprendizaje que ha implicado asumir nuevas prácticas para el autocuidado y el cuidado colectivo de nuestra salud.  Las restricciones que obligan a permanecer en el hogar que no tienen en cuenta las necesidades de las personas con discapacidad, crean perturbaciones y nuevos riesgos para su autonomía, su salud y su vida. Esta situación, por supuesto ha planteado unos retos para las personas con capacidades diversas pues se han visto afectadas en diferentes ámbitos de sus vidas tales como:

  • Dificultades para continuar con los procesos de atención, rehabilitación y habilitación de su condición de salud, pues la mayoría de los centros asistenciales tuvieron que restringir la atención en salud a condiciones prioritarias y urgentes.  Esto tiene un impacto negativo en los resultados en salud, funcionalidad y en últimas en calidad de vida.
  • Dificultades para el desplazamiento cotidiano manteniendo el distanciamiento social y las normas de bioseguridad:  Muchas personas tienen dificultades para mantener el distanciamiento debido al apoyo adicional que necesitan para transitar, algunas por ejemplo tienen la necesidad de tocar cosas para obtener información del entorno o para apoyarse físicamente.  
  • Dificultades para la interacción social, producto de los temores de contagio que se viven en el país.  Las personas con discapacidad que requieren, en algunos casos, apoyo u orientación se han encontrado con panoramas muy difíciles en términos de la poca ayuda que encuentran en la ciudadanía, pues no pueden acercarse a solicitar orientación o apoyo.  
  • Mayores índices de exclusión social y vulnerabilidad por el confinamiento: las personas con discapacidad ya se encontraban entre las más excluidas en nuestras sociedades antes de la pandemia del COVID-19. Según el estudio de “Personas con discapacidad ante la enfermedad por coronavirus (COVID-19) en América Latina y el Caribe”, con la llegada de esta crisis sanitaria y sus devastadores impactos sociales y económicos las personas con discapacidad estarán entre las más afectadas, junto con sus familias, lo que profundizará su situación de exclusión y marginación.

Teniendo en cuenta este panorama,  como ciudadanos y ciudadanas tenemos un papel fundamental para contribuir en la disminución de estas dificultades, pues podemos emprender acciones individuales y colectivas que permitan estrechar los lazos comunitarios y de esta manera reducir este impacto en las personas con capacidades diversas.

Por María del Pilar Oviedo

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